Esta noche he tenido un sueño un tanto raro. Yo estaba durmiendo apaciblemente en mi cama, y de repente oía el aleteo de un pájaro en el salón. Me levanto, voy al salón y veo una paloma dando vueltas como una desesperada alrededor del sofá y los muebles.
En vez de gritar como una descosida, que hubiera sido mi comportamiento más natural, le pregunto “¿Qué haces?”. A esto que el pajarito se para, me mira fijamente a los ojos y me dice “Oye, que me quiero ir”. “Vale”, le digo.
Acto seguido abro las ventanas de par en par, y mi amiga se va.
Hace un día soleado y el aire fresco me da en la cara.
En vez de gritar como una descosida, que hubiera sido mi comportamiento más natural, le pregunto “¿Qué haces?”. A esto que el pajarito se para, me mira fijamente a los ojos y me dice “Oye, que me quiero ir”. “Vale”, le digo.
Acto seguido abro las ventanas de par en par, y mi amiga se va.
Hace un día soleado y el aire fresco me da en la cara.