El otro día comiendo con unos amigos, uno de ellos cometió un pecado mortal. Dijo “Pásame el salero, pero en la mesa por fi”. No sabía lo que acababa de hacer: había delatado una de sus más íntimas manías. Gusto, placer, superstición o lo que fuere, pero una manía. ¿Que no soportas tomarte el café si no es hirviendo? Manía ¿Que solamente comes el pan del día anterior? Manía. Y así sucesivamente.
Así que un poco por solidaridad y un poco porque sí, voy a desvelar una manía de alguien que podría ser yo, podrías ser tú, podría ser tu vecino.
Se resume así: mano derecha-calle-anillo. Es decir, como si de un abrigo se tratase, no puedo salir a la calle sin un anillo en la mano al que sacar a pasear. Una vez llego a mi destino, pueden pasar una de estas tres cosas:
1.- Me quito el anillo y me olvido de dónde lo he dejado. Lo bueno es que la mayoría de las veces lo encuentro.
2.- Me quito el anillo y lo guardo en el bolsillo del pantalón o en el bolso, siempre a mano no vaya a ser que lo pueda necesitar en cualquier momento.
3.- No me quito el anillo. Consciente de que está ahí en mi mano, de vez en cuando lo toco, no vaya a ser que en algún despiste me lo haya quitado y puesto quién sabe dónde.
¿Que por qué sucede esto? ¿Acaso se puede elegir? No somos más que víctimas de una manía absurda. ¿No le pasa eso a todo el mundo? Algunos piensan que solamente se hace por llamar la atención y otros solamente por incordiar.
Yo me inclino más por los que sugieren: “Tú, chica, háztelo ver”.
Así que un poco por solidaridad y un poco porque sí, voy a desvelar una manía de alguien que podría ser yo, podrías ser tú, podría ser tu vecino.
Se resume así: mano derecha-calle-anillo. Es decir, como si de un abrigo se tratase, no puedo salir a la calle sin un anillo en la mano al que sacar a pasear. Una vez llego a mi destino, pueden pasar una de estas tres cosas:
1.- Me quito el anillo y me olvido de dónde lo he dejado. Lo bueno es que la mayoría de las veces lo encuentro.
2.- Me quito el anillo y lo guardo en el bolsillo del pantalón o en el bolso, siempre a mano no vaya a ser que lo pueda necesitar en cualquier momento.
3.- No me quito el anillo. Consciente de que está ahí en mi mano, de vez en cuando lo toco, no vaya a ser que en algún despiste me lo haya quitado y puesto quién sabe dónde.
¿Que por qué sucede esto? ¿Acaso se puede elegir? No somos más que víctimas de una manía absurda. ¿No le pasa eso a todo el mundo? Algunos piensan que solamente se hace por llamar la atención y otros solamente por incordiar.
Yo me inclino más por los que sugieren: “Tú, chica, háztelo ver”.
4ª opción: Me quito el anillo, me olvido de dónde lo he dejado..¡y un buen samaritano LO encuentra! ;-P
ResponderEliminarJaja! mientras ese buen samaritano lo devuelva, todo vuelve a la normalidad, jeje!
ResponderEliminaryo voy a contarte otra manía absurda:
EliminarMirar el reloj y ver que son las 22:22 y no poder dejarlo hasta que lleguen las 22:23
Jajaja! esa es muy buena! la apunto a la lista!
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