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16 abril 2012

Parapluie

Hace un par de años, al llegar a México, me advirtieron del fenómeno que se produce entre junio y octubre en ese país: la época de lluvias. Hecho curioso que hizo que mis amigos me regalaran algo que jamás pensé que nadie haría para alguien que cumple los años en julio: un paraguas.

A mi vuelta a España me dijeron que aquí también estaba cayendo una buena ahí fuera. Así que metí el paraguas mexicano en mi bolso y salí a la calle. “Encontrar una aguja en este pajar es toda una lotería”, me advirtieron.

Así pues, decidida, cogí los números de la suerte, tiré los dados y el crupier pronunció mi nombre.

Y así fue cómo, en plena época de lluvias españolas, encontré trabajo.

Gracias paraguas.

30 marzo 2012

Porque sí

El otro día comiendo con unos amigos, uno de ellos cometió un pecado mortal. Dijo “Pásame el salero, pero en la mesa por fi”. No sabía lo que acababa de hacer: había delatado una de sus más íntimas manías. Gusto, placer, superstición o lo que fuere, pero una manía. ¿Que no soportas tomarte el café si no es hirviendo? Manía ¿Que solamente comes el pan del día anterior? Manía. Y así sucesivamente.

Así que un poco por solidaridad y un poco porque sí, voy a desvelar una manía de alguien que podría ser yo, podrías ser tú, podría ser tu vecino.

Se resume así: mano derecha-calle-anillo. Es decir, como si de un abrigo se tratase, no puedo salir a la calle sin un anillo en la mano al que sacar a pasear. Una vez llego a mi destino, pueden pasar una de estas tres cosas:

1.- Me quito el anillo y me olvido de dónde lo he dejado. Lo bueno es que la mayoría de las veces lo encuentro.
2.- Me quito el anillo y lo guardo en el bolsillo del pantalón o en el bolso, siempre a mano no vaya a ser que lo pueda necesitar en cualquier momento.
3.- No me quito el anillo. Consciente de que está ahí en mi mano, de vez en cuando lo toco, no vaya a ser que en algún despiste me lo haya quitado y puesto quién sabe dónde.

¿Que por qué sucede esto? ¿Acaso se puede elegir? No somos más que víctimas de una manía absurda. ¿No le pasa eso a todo el mundo? Algunos piensan que solamente se hace por llamar la atención y otros solamente por incordiar.

Yo me inclino más por los que sugieren: “Tú, chica, háztelo ver”.